EE.UU. prohíbe el suministro a Cuba de productos para fabricar vacunas

Vacunas Cuba

“El presidente Biden dijo el 15 de julio que su gobierno estaba preparado para donar vacunas a Cuba si se le aseguraba que una organización internacional las administraría de manera que le llegara al ciudadano promedio. Lo que queremos preguntarnos aquí es si eso es verdad, y colocarlo además en el contexto del fenómeno del bloqueo”, reflexionó el Doctor Agustín Lage Dávila, asesor del presidente de BioCubaFarma y exdirector del Centro de Inmunología Molecular (CIM).

“El acta para la democracia de Cuba en su título 22 dice que las exportaciones de medicinas y suministros médicos no deben estar restringidas, lo cual sabemos que no ha sido así, y tenemos muchos ejemplos de restricción a las exportaciones hacia Cuba de equipos médicos y suministros médicos. Este documento en su punto cuatro dice: ׳excepto en el caso de que el elemento a exportar pueda ser usado en la producción de cualquier producto biotecnológicoʹ; y por supuesto esto incluye a las vacunas. Es decir, que el suministro a Cuba de productos que se pueden utilizar para fabricar vacunas está explícitamente prohibido en un documento legal del Gobierno de Estados Unidos.

Tiene la tesis el presidente Joe Biden de que “hace falta un organismo internacional para garantizar el acceso del pueblo cubano a las vacunas”, agregó el doctor Lage Dávila.

Podemos—dijo—detenernos en algunos datos, todos de bases públicas y fácilmente verificables.

La cobertura de vacunación en cuba con la que se maneja la profilaxis en la infancia está por encima del 99%. Se puede comprobar en la base de datos de la UNICEF. ​​Todos los cubanos están protegidos por vacunas contra 13 enfermedades, y ocho de ellas se fabrican en Cuba, explicó.

Como un simple ejemplo el destacado científico mencionó que en Cuba no hay un solo caso de sarampión desde 1993. “En el 2019 Estados unidos reportó 1 292 casos. La meningitis B, la epidemia de los años 80, se detuvo con una vacuna innovadora cubana. Hemos tenido acciones de colaboración internacional para vacunar en otros países, específicamente en el cinturón de la meningitis en África. La colaboración cubana funcionó ahí solicitada por la Organización Mundial de la Salud. Y hay un reporte, de los tantos que hay, que ubica a Cuba en el número 30 de los países más saludables del mundo, incluyendo a los países más ricos”, expuso.

El prestigioso científico destacó además que sobre la biotecnología cubana se han publicado numerosos estudios, pero se refirió en particular al editorial de Nature, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo. “En el 2009 Nature dijo que el sistema de la biotecnología cubana era el sistema biotecnológico mejor del mundo en los países en desarrollo. La pregunta que nos podemos plantear a estas alturas, es si un país con esos resultados necesita intervención de alguien para introducir una vacuna contra la COVID-19”, sostuvo.

“El hecho de que digamos que no necesitamos una intervención, en el sentido que está presentando el gobierno de Estados Unidos, no quiere decir que no queramos cooperación. Sí queremos cooperación, de hecho, hemos buscado durante décadas y promovido la cooperación con los científicos norteamericanos, y un ejemplo fehaciente de ello es el intercambio existente en el desarrollo de la vacuna terapéutica contra el cáncer de pulmón”, concluyó.

El doctor Mitchel Valdés-Sosa, director general del Centro de Neurociencia de Cuba ejemplificó que si hay un ejemplo donde contrasta la generosidad de los científicos norteamericanos, su disposición a colaborar, con las trabas que pone el bloqueo e imponen las sanciones del gobierno de Estados Unidos hacia Cuba, es el de los ventiladores pulmonares, un recurso vital ante una pandemia provocada por un virus respiratorio.

“La capacidad de comprar piezas de repuesto de ventiladores que tenemos en uso se ha visto estorbada por el bloqueo y cuando una empresa europea o de cualquier otro país, sus acciones son compradas por una entidad norteamericana, inmediatamente pierden la capacidad de exportar a Cuba”, sostuvo el académico.

Cuba, dijo, adquirió más de 213 ventiladores y ha recibido además donativos con el propósito de  continuar fortaleciendo su capacidad en la disponibilidad de estos equipos. “En este momento se están comprando ventiladores y ya se han entregado más de 170 ventiladores para pacientes intubados fabricados por la industria nacional que en la semana entrante deben superar los 200. Hay un segundo tipo de ventilador avanzado, que se va a producir más rápido en nuestros centros, y pensamos en los próximos meses poder entregar 250 estos equipos”, informó Valdés Sosa.

El ventilador cubano—comentó— está basado en un diseño de una universidad norteamericana. El Instituto Tecnológico de Massachusetts, donde científicos norteamericanos de una forma muy generosa pusieron sus investigaciones a disposición del mundo. Un grupo de centros de investigación cubanos tomamos ese ventilador y lo adaptamos a nuestras condiciones; sin embargo las piezas que se utilizaron en ese ventilador no se pueden comprar en Estados Unidos, enfatizó el director general del Centro de Neurociencia de Cuba.

¿Por qué?, reflexionó el científico. “Sucede que ello cae explícitamente en la prohibición que tiene la ley norteamericana de que cualquier insumo que sea utilizado para la industria biotecnológica en Cuba sea importado desde Estados Unidos.  Si el presidente Biden quiere ayudar a Cuba que levante el bloqueo o al menos las medidas que con un solo plumazo del presidente quedarían anuladas; y eso sería una ayuda”, enfatizó.

Cuba-EEUU: Es posible una relación profunda basada en el conocimiento científico

El doctor Agustín Lage destacó que durante esta pandemia han existido intercambios online con universidades norteamericanas. “Los intercambios con la comunidad científica norteamericana siempre han estado funcionando con muy buena voluntad y solo estorbados por temas como el bloqueo, el otorgamiento de las visas… pero entre la comunidad científica de ambas naciones ha existido siempre un alto respeto mutuo. Durante años en el CIM hacíamos una conferencia dedicada a la inmunoterapia del cáncer y posiblemente el país que más profesores ha enviado es Estados Unidos, aún cuando muchos debía viajar por terceros países”, dijo el profesor.

Aseveró que entre Cuba y Estados Unidos hay una plataforma de colaboración que pudiera funcionar “si se sortearan estos obstáculos políticos y esa hostilidad casi medieval. Dos países tan cercanos y con una infraestructura científica que bebe de una escuela de pensamiento científico similar pudieran hacer una enorme cantidad de cosas”, dijo.

“A pesar de todo vemos un futuro colaboración que, si lo logramos, lo agradecería el mundo entero, incluido el pueblo norteamericano y por supuesto el pueblo cubano”, afirmó Lage.

Una demostración de que la colaboración científica es posible lo colocó la doctora Tania Crombet Ramos, directora de investigaciones clínicas del Centro de Inmunología Molecular (CIM), en la investigación conjunta con la vacuna terapéutica contra el cáncer de pulmón CIMAvax-EGF, que desarrolla esta institución con el Instituto Roswell Park, en Estados Unidos.

(Cubavsbloqueo- Cubadebate)

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