Poner fin al bloqueo impuesto por Estados Unidos a Cuba resultaría un mensaje inequívoco a favor de la paz

Señor Presidente
A dieciocho años de la adopción por la Asamblea General de la ONU de la Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz, Cuba reafirma su plena vigencia y agradece la convocatoria a este Foro de Alto Nivel, que permite reflexionar sobre cuánto queda por hacer para lograr y disfrutar de una verdadera cultura de paz, que fomente el entendimiento entre los pueblos y la tolerancia ante las diferencias. Ello continúa siendo, lamentablemente, una asignatura pendiente para la comunidad internacional y es hoy, más que nunca, un imperativo moral.
No puede haber paz sin el pleno respeto a la soberanía de los Estados; no puede haber  paz sin el respeto a la libre determinación de los pueblos y a la integridad territorial de los Estados. La actuación con apego al derecho internacional es un prerrequisito indispensable para lograr una cultura de paz.
¿Cómo hablar de cultura de paz cuando la existencia de las armas nucleares amenaza no solo gravemente la paz y seguridad internacional, sino la supervivencia misma de la especie humana?
¿Cómo hablar de paz, sin tener en cuenta los millones de hambrientos, enfermos y analfabetos que existen en el mundo?
¿Cómo hablar de cultura de paz cuando se va haciendo frecuente escuchar a Estados poderosos lanzar amenazas de intervención militar con el fin de derrocar gobiernos legítimamente constituidos; cuando se promueven agendas encubiertas de cambio de régimen en países en desarrollo; o cuando se admite, sin el mínimo rubor, el uso de medidas coercitivas unilaterales en la conducción de sus relaciones internacionales?
¿Cómo hablar de cultura de paz si no se respeta la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional; si se fomenta el racismo y la intolerancia hacia multiplicidad de culturas, religiones y tradiciones?
Promover una cultura de paz es también fortalecer la cooperación internacional, en particular la Norte-Sur; garantizar el acceso universal a una educación de alta calidad; promover, garantizar y proteger todos los derechos humanos, incluido el derecho al desarrollo; no escatimar esfuerzos para erradicar la profunda brecha que divide a la sociedad humana en ricos y pobres y la disparidad cada vez mayor que existe entre el mundo desarrollado y el mundo en desarrollo.
Señor Presidente:
En la promoción y formación de una cultura de paz se requiere condenar todos los actos, métodos y prácticas de terrorismo, incluido el terrorismo de Estado y tomar acciones concretas para combatir este flagelo.
Poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba resultaría un mensaje inequívoco a favor de la paz y la solución pacífica de las diferencias.
El ejercicio manipulado y los dobles raseros en temas como los derechos humanos, con el objetivo de singularizar a países en desarrollo y desacreditar sus gobiernos legítimos, no contribuye al ideal de paz. Como tampoco lo hace el colonialismo y la transgresión del derecho a la libre determinación y la independencia.
Sólo a través de una cultura de paz real podremos avanzar hacia el desarrollo y bienestar de nuestros pueblos y hacia el logro de las metas que nos hemos propuesto en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
Por último, recordamos y ratificamos la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz y su absoluta vigencia en el contexto de la plena implementación de la Declaración y el Programa de Acción sobre una Cultura de Paz.
Muchas gracias.

(Cubavsbloqueo-Misión de Cuba en ONU)

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