El bloqueo: Un chantaje para la anexión

15,Noviembre, 2004. El seis de abril 1960, en un documento secreto del Departamento de Estados de los Estados Unidos, se reconocía que la mayoría de los cubanos apoyaban a Fidel Castro, por lo que para derrocar a la naciente Revolución, el propósito era sembrar el hambre, la desesperación y el desconcierto, con la peregrina idea de una sublevación general.

Dos años después, en febrero de 1962, se oficializaba el brutal bloqueo que por espacio de más de cuatro décadas ha causado daños a la economía por 79 325 200 000 dólares.

De los siete bloqueos que el gobierno de Estados Unidos ha aplicado en la historia, este ha sido el más severo y una muestra es que en su cuerpo existen 61 páginas de prohibiciones, mientras que en los restantes, las prohibiciones nunca pasaron de cuatro hojas.

Tal como lo revelan sus propios documentos, no es una política sólo contra un gobierno, sino contra su pueblo, porque el propósito ha sido destruir su base de sustentación y causarle el mayor dolor posible, en búsqueda de una rebelión que jamás existirá.

Más allá del bloqueo, es una despiadada guerra económica que en 1992 dejó de ser una prerrogativa del presidente para convertirse en un asunto federal, con un antecedente directo en la Ley Torricelli de 1991. Posteriormente lo reforzaron con la Ley Helms Burton encaminada a desestimular la inversión extranjera en Cuba.

Con esta política se prohíbe totalmente el comercio directo con Cuba; incluso con países cuyos productos contengan elementos como el tabaco, el azúcar o el níquel cubanos; tampoco terceros pueden vender a los antillanos equipos, partes o piezas con componentes estadounidenses, incluidos alimentos y medicinas.

Elimina la posibilidad de que se utilice el dólar norteamericano en las transacciones comerciales e incluso este año se multó con 100 millones de dólares a un banco suizo porque recibió depósitos de capital cubano en esa moneda.

También prohíbe los créditos o préstamos al país en cualquier relación de compraventa con Cuba, previamente autorizada por el Departamento del Tesoro, y que debe ser pagada al instante y utilizar barcos norteamericanos para el traslado. Todo lo anterior encarece las adquisiciones cuando se autorizan, de lo contrario hay que buscar los productos en remotos mercados de Asia o Europa, en detrimento de la economía nacional.

Una muestra fehaciente es que el bloqueo ha costado el equivalente a 79 años de vida al desarrollo turístico. Con cada 1 000 millones de dólares que Cuba pierde por el bloqueo, podría construir 100 000 viviendas; con cada 180 millones se garantizaría que 2,4 millones cocinen con gas y con 51,8 millones se duplicaría la carne de pollo en la cuota.

Incluso los más de 79 000 millones no incluyen el valor de los artículos dejados de producir por las restricciones o las onerosas condiciones que se imponen para la obtención de créditos de inversiones, comercio, bancarios e internacionales.  (Tomado de El Guerrillero)