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Bloqueo, 18 años de la ley Helms contra Cuba

CUBA, 25 de marzo de 2014.Aunque millares de especialistas y profesores estadounidenses están en disposición y reclaman su derecho a intercambiar conocimientos con sus homólogos cubanos, la demencial permanencia del bloqueo económico, comercial y financiero del gobierno norteño impide que la ciencia y el conocimiento de esas personas se beneficien recíprocamente en todo su potencial.

De hecho, las draconianas medidas extraterritoriales incluidas en las leyes que sustentan el bloqueo y las prácticas del departamento del tesoro estadounidense también afectan  profesionales de otros países, expuestos a sanciones arbitrarias si se atreven a ejercer su autodeterminación, entre ellas el negado de visas e intercambio con instituciones de Estados Unidos.

Dieciocho años se cumplen en este mes de marzo de la promulgación en ese país de la llamada Ley Helms,  aprobada por el presidente William Clinton   para desestimular  la inversión extranjera e internacionalizar el bloqueo a Cuba.

Ese engendro leguleyo, responde  a presiones de la mafia cubano- americana asentada en el sur de la Florida y  codificó las disposiciones del bloqueo, limitó las prerrogativas del  propio Presidente estadounidense para suspender esta política, amplió su alcance extraterritorial, denegó la entrada a los Estados Unidos a los directivos de empresas extranjeras (y a sus familiares) que invirtieran en propiedades “confiscadas” en Cuba y estableció la posibilidad de presentar demandas en su contra en los tribunales de Estados Unidos.

Los negativos efectos del bloqueo se cuantifican en pérdidas  bimillonarias para Cuba, como se demuestra en el informe presentado este año en la ONU. No obstante, nuestro país no se ha rendido y con la colaboración de otras naciones,  que tampoco  se pliegan a los ilegales designios yanquis, por encima de las arbitrariedades, los hombres dignos de diversas nacionalidades se estrechan las manos con los cubanos, colaboran entre sí y Cuba no detiene su desarrollo progresivo.( Por: Roberto Pérez Betancourt,www.radio26.cu)