Añadir nuevo comentario

Demanda a Estados Unidos por daños económicos

La agresiva política y los criminales efectos sobre todos los sectores económicos y la vida social del país fueron objeto de escrutinio

El 5 de mayo del 2000 la Sala Primera de lo Civil y lo Ad­ministrativo del Tribunal Popular Provincial de la Ciudad de La Habana dictó la sentencia 47, correspondiente al Ex­pe­diente Civil número 1, radicado en virtud de la Demanda del pueblo cubano contra el Gobierno de Estados Unidos por los daños económicos ocasionados a Cuba, interpuesta por organizaciones sociales y de masas del país.[i]

En una apreciación de las facetas que componen el criminal andamiaje de la guerra económica, peritos y testigos expusieron —durante las prácticas de pruebas que tuvieron lugar del 28 de febrero al 10 de marzo— contundentes alegatos que mostraban la culpabilidad del Gobierno estadounidense en sistemáticas acciones contra Cuba en aras de enajenarle apoyo popular a la Revolución para destruirla.

La agresiva política y los criminales efectos sobre todos los sectores económicos y la vida social del país fueron objeto de escrutinio. Como resultado, se demostró la ilegalidad del bloqueo a la luz del Derecho Internacional —en realidad un acto de genocidio—, así como que el Gobierno de Estados Unidos se veía en la obligación de reparar los daños causados por su conducta inmoral y antijurídica, y de asumir la indemnización por los perjuicios causados.

Peritos y testigos mostraron que desde inicios de la década del 60, las medidas gubernamentales de Estados Unidos trajeron consigo para Cuba la pérdida de los mercados para sus principales exportaciones y las fuentes fundamentales de abastecimiento, debido a que el 70 % del intercambio comercial cubano se realizaba con ese país. En los sectores industriales se requirieron inversiones millonarias para la conversión de la tecnología productiva, con situaciones más desfavorables en renglones vitales.

Se destacó el efecto financiero negativo provocado por la lejanía de los mercados a los que hubo que acudir, para ad­quirir todos los productos (incluidos medicamentos o las     ma­terias primas para su fabricación), con las consiguientes intermitencias en el suministro, la necesidad de mantener grandes inventarios y los problemas derivados de la transportación y su funcionamiento.

Las medidas del bloqueo intentaron impedir todo comercio marítimo con Cuba. Las listas negras de buques de cualquier nacionalidad, que comerciaran con Cuba, estuvieron vigentes por 14 años, y tras un breve periodo en que se descontinuó, la Ley Torricelli en 1992 las retomó, provocando el encarecimiento de los fletes y otras afectaciones. Se mostraron las pérdidas económicas por la prohibición de viajar a Cuba a ciudadanos estadounidenses; la negativa a las aeronaves cubanas a realizar vuelos comerciales a Estados Unidos, la imposibilidad de utilizar las rutas más cortas para arribar a determinados destinos, la necesidad de realizar mayores escalas y operar con equipos con desventajas tecnológicas y otras muchas afectaciones.

Se destacó el corte radical de las fuentes de financiamiento tradicionales dentro y fuera de Estados Unidos, y las enormes pérdidas por concepto de fondos congelados —a los que adicionalmente se les daba un uso arbitrario— movimientos cambiarios del dólar en el comercio exterior y la deuda externa, afectaciones por precios y tasas de interés, pérdidas de oportunidades para recibir facilidades crediticias, y otras afectaciones al sector financiero externo.
En los ámbitos culturales se enfatizó una idea: el bloqueo representó la eliminación, de manera brusca, de las relaciones civilizadas y normales que existían entre los pueblos de Estados Unidos y de Cuba, debido a lo cual ambas naciones se vieron mutuamente privadas de la posibilidad de acceder a lo mejor de sus producciones, con serias afectaciones para los creadores cubanos.

Testimonios de elevado impacto mostraron múltiples prue­bas sobre los daños a la economía como parte de la política subversiva de Estados Unidos contra Cuba, para cuyo enfrentamiento se incurrieron en enormes gastos, a lo que se añadía los requeridos por las movilizaciones militares derivadas de las permanentes amenazas de intervención militar directa o la gran cantidad de hombres y recursos en la lucha contra las bandas contrarrevolucionarias organizadas y abastecidas con medios de guerra por la CIA. Fueron muy elevados los costos de la guerra biológica desatada contra Cuba desde 1962.

En la jornada final de práctica de pruebas se presentó un pormenorizado informe pericial que evaluaba los daños y perjuicios del bloqueo económico, comercial y financiero en distintas esferas de actividad, y de las agresiones a objetivos económicos y sociales. Para inicios del año 2000 el bloqueo había cercenado 15 años de desarrollo de Cuba.

Los daños y perjuicios causados por el bloqueo ascendían en aquella fecha a 67 093,2 millones de dólares,[ii] y el causado por las agresiones se elevaban a 54 000 millones de dólares, para un total superior a 121 000 millones de dólares estadounidenses. La sentencia del Tribunal condenó al Gobierno de Estados Unidos a reparar e indemnizar al pueblo cubano en esa cuantía.

* Primer investigador del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado. Vicepresidente de la UNHIC en La Habana.

[i] La demanda fue interpuesta por la CTC, ANAP, FMC, FEU, FEEM, OPJM, CDR y ACRC.

[ii] El costo del bloqueo se actualiza de forma permanente. En el informe del 2014, del Minrex de Cuba, sobre la resolución 68/8 del 2013 de la Asamblea General de la ONU titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, se expresa que a precios corrientes esta cifra ascendía ya a más de 116 880 millones de dólares norteamericanos. Tomando en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional, es de 1 112 534 000 000 de dólares.