AFECTACIONES A OTROS SECTORES DE LA ECONOMÍA NACIONAL.
Cada año, se suman nuevos e innumerables ejemplos al inventario de pérdidas que Cuba acumula, a causa de los estragos producidos por el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos.
Algunos de ellos se relacionan a continuación:
El monopolio de los Estados Unidos en la fabricación de aeronaves comerciales y de componentes, piezas y tecnología para la fabricación y el mantenimiento de las mismas, hace prohibitiva su adquisición por las aerolíneas cubanas. Esta situación ha traído como consecuencia el arrendamiento de aeronaves en condiciones anormales y desfavorables, producto también de las presiones del bloqueo. Lo expresado no se ajusta a la práctica común en este sector, debido a que Cuba se ve obligada a utilizar operadores intermediarios, lo cual aumenta los costos en relación con los parámetros internacionales, y conlleva el encarecimiento de los servicios comerciales prestados, colocando a los transportistas aéreos cubanos en franca desventaja competitiva.
Por estas causas, los arrendamientos de Cubana de Aviación de aeronaves del tipo Airbus-320 tuvieron un costo de más de 9.2 millones de dólares. Para igual tipo de arrendamiento por una línea aérea de otro país, el costo hubiera sido 7.1 millones de dólares. Esto significó un gasto adicional de más de 2.1 millones de dólares.
Asimismo, el arrendamiento del avión tipo Airbus-330 costó más de 15.4 millones de dólares. Para igual tipo de alquiler por una aerolínea de otro país, el costo hubiera sido de 12 millones de dólares. El gasto adicional para Cubana de Aviación fue, por consiguiente, de más de 3.3 millones de dólares.
Por otra parte, debido a la prohibición de ciudadanos estadounidenses de visitar Cuba, las líneas aéreas cubanas y estadounidenses, se han visto imposibilitadas de servir este tipo de tráfico. En el periodo que se informa los ingresos dejados de percibir por esta prohibición y como consecuencia, la no prestación de servicios aeroportuarios y otros, así como el no cobro de los impuestos de aeropuerto que corresponderían a los pasajeros, ascienden a 143.5 millones de dólares.
De los 49 millones de turistas estadounidenses que visitaron el Caribe en los últimos cinco años, al menos 7,4 millones hubiesen visitado Cuba de no existir las prohibiciones de viaje y las fuertes restricciones de vuelos a la Isla. A pesar del acoso y de las trabas que comporta viajar a Cuba desde Estados Unidos, lograron llegar a Cuba 900 mil viajeros, entre estadounidenses y residentes de origen cubano en dicho país. O sea, según este estimado, dejó de visitar Cuba un aproximado de 6.5 millones de turistas, lo cual implicó afectaciones a los ingresos por turismo equivalentes a los 4225 millones de dólares.
Debido a la eliminación de las licencias para viajar a Cuba mediante los intercambios “pueblo a pueblo”, la agencia de viajes San Cristóbal, perteneciente a la compañía cubana Habaguanex, ha reportado que más de 30 grupos fueron cancelados entre el 2003 y el primer trimestre del 2004, al no obtener la licencia del Departamento del Tesoro. Habaguanex calcula que en ese período de tiempo dejó de percibir alrededor de 1.9 millones de dólares.
La imposibilidad de utilizar el dólar estadounidense en transacciones comerciales con terceros países, unido a la prohibición de relaciones interbancarias entre Cuba y los Estados Unidos, impide que se realicen transferencias financieras directas con el consiguiente efecto de las fluctuaciones de las tasas de cambio, afectando considerablemente la economía cubana.
De igual forma, se reflejan estas restricciones en las dificultades que presentan las empresas cubanas para obtener créditos financieros, y en las altísimas cuotas de interés que deben pagar por estos cuando son concedidos, debido al riesgo que implica para las compañías de terceros países establecer negocios con Cuba. Por este concepto se registraron afectaciones con un valor de 121.7 millones de dólares.
Debido al efecto de la prohibición del uso del dólar estadounidense, los bancos comerciales cubanos han tenido afectaciones en sus operaciones como consecuencia de las fluctuaciones monetarias. A modo de ejemplo, el Banco Internacional de Comercio S.A. (BICSA) ha sufrido pérdidas del orden de los 4.2 millones de dólares en el período por ese concepto.
Compañías norteamericanas son las principales fabricantes de plomo, tanto puro como aleado, ya sea dentro de Estados Unidos o fuera de este en calidad transnacional. Estos grandes fabricantes y refinadores de plomo, a pesar de ofrecer los precios más competitivos del mercado, son proveedores prohibidos para la industria cubana de fabricación de acumuladores, a causa de las leyes del bloqueo.
Esa materia prima, que en su totalidad alcanza entre el 65 y el 70% del consumo en la fabricación de un acumulador, tiene que importarse de Europa y Sudamérica donde la tonelada es, como promedio, 100 dólares más cara. Tomando en cuenta que la empresa cubana de fabricación de acumuladores consume anualmente 1700 toneladas de plomo aleado y unas 1600 de plomo puro, para un total de 3300 toneladas, esta empresa realiza gastos en exceso por valor de unos 330 mil dólares al año.
La resina de poliestireno es un suministro imprescindible para la industria sideromecánica, cuya adquisición resulta muy costosa a causa del bloqueo. Esta resina comprada en México, cuesta 1250 dólares la tonelada, y se transporta en un contenedor que posee capacidad para 16 toneladas. Anualmente, la industria cubana tiene que importar 12 contenedores. Si este producto se pudiera comprar directamente a Estados Unidos, se experimentaría un ahorro de 300 dólares por tonelada, y de 4800 dólares por contenedor.
Durante el 2003, a causa de la imposibilidad de comprar en Estados Unidos materias primas y otros productos vitales para la industria sideromecánica, tales como aceros, poliol, isocionato, pinturas, elevadores y piezas de repuestos para estos equipos, material de impermeabilización, masa seca para electrodos, cerámicas de piso, material eléctrico, etcétera, se debió satisfacer dichas necesidades a través de terceros países, con una afectación de 787 500 dólares por encarecimiento de precios. Además, los costos de flete marítimo y aéreo desde Europa y Asia para la importación de esos productos se incrementaron en 142 600 dólares.
El desenvolvimiento de las ciencias en Cuba, aunque considerado dinámico para una nación en desarrollo, se ha visto muy limitado por las trabas de entidades extranjeras con capital norteamericano, o por la influencia directa del gobierno de los Estados Unidos. La política de bloqueo ha obstaculizado el desarrollo del capital humano y de las tecnologías de la información, la obtención de equipamiento y recursos materiales necesarios para las investigaciones científicas, la transferencia y el desarrollo de tecnologías, así como a la comercialización de productos cubanos y otras negociaciones.
Sólo en los últimos 8 años, las medidas del bloqueo han ocasionado al sector de la Ciencia, la Tecnología y el Medio Ambiente, pérdidas de más de 1390 millones de dólares.
La compra de licencias de software, sus actualizaciones, literatura científico técnica y la transferencia tecnológica, hay que lograrla a través de terceros países debido a que existen regulaciones que limitan su entrada directa a Cuba, lo que incrementa los precios y demora su adquisición. Ejemplo de ello es que no es posible comprar la licencia de Macromedia Director para trabajar porque esta empresa tiene explícitamente una cláusula que prohíbe su venta a Cuba. Estas limitantes son tanto para software, cursos o cualquier otra facilidad que brinde Macromedia.
El Instituto de Información Científica y Tecnológica (IDICT) se ha visto imposibilitado de adquirir de modo directo literatura científico, técnica y otros documentos de diferentes instituciones científicas de los Estados Unidos que esté actualizada y sea relevante para el respaldo informacional de los programas nacionales científico-técnico y, en general, de las principales líneas de investigación y desarrollo del país.
La compra de dicha literatura se ha encarecido enormemente pues, al adquirirse a través de firmas europeas con filiales en territorio norteamericano, las partidas de flete aéreo incrementan en un 15% el valor neto de la literatura científica. Igualmente, el IDICT ha perdido suscripciones de revistas que recibía por donación de instituciones homólogas que, presionadas por el gobierno norteamericano, se vieron obligadas a romper relaciones con esta Institución.
La Agencia de Energía Nuclear y Tecnologías de Avanzada no pudo comprar 2 fundas portacámaras tipo FARMER destinadas al Laboratorio Secundario de Calibración Dosimétrica (LSCD) del Centro de Protección e Higiene de las Radiaciones (CPHR), que las utiliza para la calibración de los sistemas dosimétricos empleados en los controles de calidad a los haces externos de fotones y electrones para los tratamientos de los pacientes oncológicos del sistema nacional de salud cubano. Estos controles forman parte de los programas de garantía y aseguramiento de calidad y tienen la finalidad de contribuir a elevar la eficacia de dichos tratamientos y mejorar la calidad de vida a los pacientes con cáncer.
Las leyes del bloqueo impiden a Cuba el acceso al financiamiento de los organismos multilaterales y regionales de desarrollo. En particular, en el año 2003, el Banco Interamericano de Desarrollo desembolsó un monto récord de 8900 millones de dólares para programas de desarrollo, catalogándose a sí mismo como “la principal fuente de financiamiento multilateral de desarrollo para la región por décimo año consecutivo”. Si se tomara como referencia ese monto, y se asumiera que Cuba recibió una cifra igual a la del país que menos obtuvo (Belice), Cuba habría ingresado 6.7 millones de dólares. Si se hubiese obtenido el equivalente al 1% de ese desembolso, el beneficio hubiera sido de 89 millones, lo que hubiera garantizado ejecutar importantes obras sociales y de infraestructura en el país, como la revitalización constructiva y tecnológica de numerosas instalaciones de salud pública, por solo citar un caso.
Un ejemplo de ello es que en la actividad de construcción de carreteras es muy común el uso de esta modalidad de créditos “blandos”. Este es el caso de la República de Bolivia, donde en diciembre del 2003 se desarrolló un programa de construcción de carreteras de 886 kilómetros, distancia similar a la que existe entre la Ciudad de La Habana y Santiago de Cuba, y que fue financiado mediante un crédito del Banco Mundial y el Fondo de Cooperación Andina de aproximadamente 558.3 millones de dólares.
Con un crédito como el concedido a la República de Bolivia, se podría financiar el componente en divisas para terminar la Autopista Nacional y acometer con el financiamiento restante la reparación de la red de calles de la Ciudad de La Habana, la reparación y el mantenimiento del pavimento de los tramos existentes de la Autopista Nacional, la Carretera Central, los Circuitos Norte y Sur, y otros. Con estos recursos se financiaría el componente en divisas para la realización de estas obras, además de la conservación de los túneles de la Bahía, Línea y Quinta Avenida.
Los perjuicios ocasionados por causa del bloqueo al Ministerio de Transporte entre mayo de 2003 y abril 2004, fueron del orden de los 143.23 millones de dólares.
En la contratación de marinos, existe afectación tanto en los buques de carga, como en los cruceros que tocan puertos de los Estados Unidos, que son los que requieren más tripulación. En casi todos los cruceros hay un tripulante por cada dos pasajeros, por lo que se han perdido cantidades considerables de puestos de trabajo por esta causa. Los ingresos no devengados en el período que se informa, teniendo en cuenta la disponibilidad potencial de fuerza de trabajo calificada y presta para su enrolo, según los salarios estándares internacionales, ascendieron a 9.7 millones de dólares anuales.
Los buques cruceros que operan teniendo como “Puerto Madre" a la Florida (Miami, Fort Lauderdale, Cabo Cañaveral y Tampa) no incluyen puertos cubanos en sus recorridos semanales, debido a las restricciones del bloqueo, en especial las prohibiciones que impone la Ley Torricelli.
Las empresas cubanas que operan con buques cruceros en el período que se analiza, pudieron haber recibido 625 arribos de buques adicionales, calculados a unos 12 buques cruceros semanales y 500 mil pasajeros, lo que representa ingresos dejados de percibir por concepto de muellaje, equivalentes a 918.8 miles de dólares y por concepto de Pax Fee, calculado a 15 dólares por pax, una cifra equivalente a 7.5 millones de dólares.
En el caso de la producción y exportación de tabacos y cigarros Estados Unidos constituía un mercado importante y natural para Cuba a los efectos de las compras de tabaco, tanto torcido como en rama para su industria tabacalera.
Teniendo en cuenta que en el decenio de 1949 a 1958, el 35 % de las exportaciones de tabaco cubano (en valores) se destinaban al mercado norteamericano, y suponiendo que Cuba hubiese mantenido ese nivel de exportación, las afectaciones para el tabaco torcido se calculan superiores a los 106 millones de dólares anuales.
En el caso del tabaco en rama, las afectaciones por concepto de no participación en el mercado norteamericano, se estiman en el orden de los 12 millones de dólares al año.
Los efectos del bloqueo norteamericano sobre los negocios en la esfera del seguro se encuentran fundamentalmente en el proceso de contratación o compra de las protecciones de reaseguro para las carteras de seguros cubanos. El predominio del capital estadounidense en el mercado del seguro se ha incrementado en los últimos años como resultado de los procesos de fusión y adquisición por parte de compañías de los Estados Unidos de empresas de reaseguros europeas.
La imposibilidad de comprar protecciones de reaseguros en el mercado norteamericano o en empresas de terceros países, pero que tienen intereses norteamericanos, obliga a las empresas de seguros cubanas a acceder con carácter exclusivo al mercado europeo. Esto motiva dilación en la ejecución de las operaciones de seguro y reaseguro, restricciones del mercado, así como el elevado incremento de los costos por concepto del llamado “Riesgo Cuba”.
En momentos que el país se enfrenta a una situación de grave sequía, fundamentalmente en su región oriental, los efectos del bloqueo sobre el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos inciden de manera directa sobre la población. Bastaría solo mencionar el caso de las máquinas perforadoras de pozos de marca ZAHORÍ, necesarias para aliviar la situación del abasto de agua en las zonas más afectadas por la sequía. Los compresores y motores de estas máquinas son de procedencia norteamericana, y al no poderse adquirir sus piezas de repuesto, el país se ha visto obligado a paralizarlas, con la consiguiente implicación para la población de estas zonas.
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