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Medidas de Washington contra Cuba presionan relaciones familiares

Miguel Lozano

La Habana, 19 jun (PL) Amenazados por multas de siete mil 500 dólares, cientos de cubanoamericanos de visita en Cuba viven hoy bajo la presión de regulaciones del gobierno de Estados Unidos que les obligan a regresar a ese país antes del próximo día 30.

Según decisiones anunciadas por el presidente George W. Bush el pasado 6 de mayo, los emigrados cubanos podrán visitar su país de origen sólo una vez cada tres años y todas las licencias de viajes otorgadas vencen el 30 de junio.

La tensión no solo afecta a los viajeros, sino también a cubanos que esperaban las visitas de sus familiares y han recibido en los últimos días llamadas telefónicas para cancelar viajes, incluso aquellos que tenían licencias humanitarias para visitar enfermos en condiciones delicadas de salud.

"Ayer me llamó mi madre para decirme que no podrá venir el próximo martes porque la agencia de viajes no le dio garantías de poder regresar antes del 30 de junio y ahora no sabemos cuando podremos volver a vernos", se lamenta Luisa Arteaga, residente en Ciudad de La Habana.

Según la versión, las agencias de viajes están dando prioridad en los vuelos a los emigrados que se encuentran en la isla, para evitar que puedan recibir las sanciones.

Esta situación complica aún más las relaciones familiares entre cubanos y emigrados residentes en Estados Unidos, ya difíciles debido a las escasas visas temporales que está otorgando la Oficina de Intereses de Washington en La Habana.

"No están dándole (visas) a nadie", afirma apenado un anciano a las puertas de la representación norteamericana a quien los funcionarios estadounidenses le negaron esta semana el permiso para ir a visitar a sus hijos.

"Me dijeron que no hay condiciones en estos momentos para darme la visa", asegura el hombre de 67 años que prefiere no identificarse, mientras sube a un viejo automóvil de fabricación norteamericana alquilado para viajar desde la provincia de Pinar del Río, 147 kilómetros al oeste de La Habana.

Este hombre, como muchas personas a ambos lados del estrecho de La Florida, no saben si podrán volver a ver vivos a seres queridos de avanzada edad, para los cuales el período de tres años parece ser excesivo.

Las medidas fueron tomadas por Bush como parte de un reforzamiento del bloqueo que ha costado a Cuba unos 72 mil millones de dólares en los últimos 44 años sólo en la esfera comercial.

Además de limitar los viajes de los emigrados a una vez cada tres años, de ahora en adelante sólo podrán viajar a la isla quienes tienen familiares cercanos como padres, cónyuges, hijos o abuelos y únicamente por un período de 14 días.

La decisión fue adoptada con carácter retroactivo e incluye el establecimiento de un límite de 50 dólares por día, tres veces menos que los 167 dólares autorizados anteriormente.

Igualmente se redujo la categoría de familiares al que los emigrados podrán enviar remesas de dinero, cuyo monto está limitado a 100 dólares mensuales. Ahora sólo podrán recibir ayuda económica padres, hijos, hermanos, cónyuges y abuelos, de acuerdo con la nueva definición de familia aprobada por Bush.

También se cancelaron las licencias que permitían los viajes académicos y profesionales y se prohibió venir con acompañantes a los emigrados autorizados a viajar, una práctica frecuente sobre todo entre personas de avanzada edad.

El recrudecimiento de la presión sobre Cuba pretende dar un nuevo golpe a la economía cubana mediante la reducción de los ingresos de divisas provenientes de los envíos de remesas de los emigrados y gastos que hacen ellos durante sus viajes al país.

Las medidas anunciadas el pasado 6 de mayo abarcan asimismo, entre otras, acciones para entorpecer el turismo, una de las ramas económicas fundamentales de la isla.

Según la evaluación de observadores locales, estas decisiones se incluyen en la tradicional política anticubana de Washington, pero también tiene como objetivo garantizar el respaldo de la extrema derecha de la emigración cubana en La Florida con vistas a las elecciones presidenciales del próximo noviembre.

Sin embargo, la maniobra de Bush, quien debe la Presidencia al fraude electoral auspiciado por ese sector en La Florida hace cuatro años, pudiera tener un resultado contrario al esperado, debido al rechazo que las medidas han provocado en la emigración cubana.

Según reportes recibidos aquí, incluso sectores ajenos a la política anunciaron protestas que incluyen caravanas de automóviles por lugares de gran densidad de cubanoamericanos como la Calle 8 de Miami y Hialeah.

Un grupo de mujeres cristianas organizó asimismo una misa, mientras la Asociación Internacional Yoruba convocó a un acto público, expresión del repudio a las nuevas medidas que abre una seria interrogante sobre la posibilidad de que Bush consiga el efecto electoral deseado con el nuevo apretón de tuercas.

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