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Marta G. Sojo Bohemia
En especial para BOHEMIA el destacado jurista residente en los Estados Unidos ofrece sus impresiones sobre las nuevas medidas de Bush contra la Isla
Hasta octubre no cumple los 53 años de edad. Nació en Cuba, y como él mismo hiciera referencia en una conferencia, tenía nueve años de edad cuando salió para Estados Unidos a principios de los 60, apremiado por su madre, quien vio en el cambio político cubano la oportunidad perfecta de escaparse... de su suegra. Primero llegaron a Miami, a unas pocas millas de La Habana, y ya la abuela amenazaba con reunirse con ellos. Entonces la madre conoció de un programa del Gobierno que daba a los cubanos pasajes, en una sola vía, a cualquier ciudad en los Estados Unidos si prometían no volver a vivir en Miami. “Mi madre olvidó sus espejuelos y me pidió le buscara una ciudad bien lejos en el mapa. Le dije Los Ángeles. Sus ojos brillaron y contestó: allí es a donde iremos.” Aprovecharon la oportunidad porque hasta allá la abuela no llegaría, era demasiado lejos. Así marcharon con rumbo a California.
Estas son algunas pinceladas de la vida de José Pertierra, quien concluyó estudios de leyes en la Universidad George Washington, y posteriormente obtuvo un máster en filosofía. Locuaz y certero en sus apreciaciones, ha ganado prestigio como abogado especializado en asuntos de inmigración. Ejerce la profesión en Washington D.C. Sus raíces cubanas siempre lo acompañan, siendo una voz respetada cuando habla de los temas que conciernen a la tierra que lo vio nacer.
El engendro dacroniano puesto en vigor contra Cuba por el Gobierno estadounidense el pasado junio, ha levantado aversión en la comunidad cubana en los Estados Unidos por lo ominosas de sus cláusulas, y ese tema lo hace reflexionar:
“Las relaciones entre los dos países están en uno de los puntos más bajos de su historia. El gobierno de George W. Bush tiene como una de sus prioridades destrozar a la Revolución Cubana y anexarse a la Isla, convirtiéndola otra vez en colonia norteamericana. No le interesa cultivar lazos de respeto o de interés mutuo. Aunque una acción bélica en contra de Cuba es difícil para las autoridades norteamericanas en estos momentos debido a la falta de respaldo popular interno, no se puede descartar. No puede olvidarse que Washington montó la invasión y ocupación de Iraq sobre la base de las mentiras, diciendo que la antigua Mesopotamia tenía armas de destrucción masiva y que existían vínculos con Al-Qaeda.
“En el caso de Cuba vemos cómo los medios repiten las mismas calumnias: que Cuba produce armas biológicas, que en Cuba explotan sexualmente a los niños, que no se respetan los derechos humanos, etcétera. Estas difamaciones tienen como propósito alentar a la población norteamericana para cualquier acción bélica en contra de Cuba. Mientras tanto, tratan de asfixiar a la isla caribeña, utilizando el hambre como arma de política exterior. El ánimo de estas nuevas medidas es aislar y asfixiar al pueblo cubano. Limitando las remesas y los viajes, Bush aspira a que el pueblo cubano gire en contra de la Revolución. Todo lo contrario está pasando. Cuba jamás regresará a ser colonia yanqui. Incluso, hasta los cubanos que residen en el exterior se oponen con fuerza al nuevo decreto. Se manifiestan en contra de W. Bush en plena Calle 8 de Miami, y muchos votarán en su contra en noviembre. Cualquier cubano de verdad, defiende a su nación y a su familia. El Gobierno cubano se ha portado con firmeza y madurez ante la guerra mediática y política que la Casa Blanca le hace por 45 años, y ante estas nuevas medidas el mensaje que le envía a Washington es que a Cuba hay que respetarle su soberanía.
Pertierra es una de las voces de origen cubano más respetadas por su honestidad y seriedad
“Uno de los acápites más peligrosos es el que pretende hacer volar aviones militares alrededor de la Isla para supuestamente trasmitir TV Martí. Esto es una provocación diseñada para buscar una reacción cubana y utilizarla de pretexto para responder militarmente. Cuba está muy atenta a ese desafío, y estoy seguro que lo manejará con astucia.”
-Aunque ya han pasado días desde la entrada en vigor del decreto presidencial, en la Florida continúan las caravanas de protesta. ¿Cómo se percibe esto por allá?
-El enojo de los cubanos que residen en Estados Unidos en contra de estas medidas se incrementará con el tiempo. Los medios de comunicación de Miami están controlados en su mayoría por extremistas de derecha que no permiten que se divulgue el verdadero impacto de las medidas. Los residentes de Miami se van dando cuenta del golpe cuando tratan de enviarle dinero a la madre, o cuando tratan de comprar un boleto para visitar a una abuela y se enteran a través de la agencia de viajes que la ley no lo permite. A partir de ese momento, las personas se movilizan contra un gobierno cruel que le impide el contacto y la ayuda familiar. Fíjense, que al saber que no los dejaban montarse en un avión en Miami, algunos de los pasajeros vieron al congresista de ultraderecha Lincoln Díaz Balart llegar desde Washington y lo repudiaron al grito de ¡Descarado!.
-¿Qué impacto han tenido estas medidas de Bush entre los ciudadanos norteamericanos?
-Los estadounidenses están muy asombrados. Es difícil para el norteamericano comprender cómo ciertos cubano-americanos quieren prohibirles a sus compatriotas que se vinculen con sus familiares o que les envíen remesas. Tampoco digieren las razones por las cuales el Gobierno de Bush, en medio de una guerra en Iraq y la amenaza del terrorismo, quiera dedicarle tanto tiempo y recursos a confiscar cajas de tabaco de Cuba o a encarcelar a las viejitas cuyo único “delito” es querer visitar a sus parientes en la Isla. Se dan cuenta que esto tiene un matiz totalmente político para captar votos de los cubano-americanos, pero no entienden bajo qué lógica cabe que determinados grupos dentro de esa comunidad quieran imponerles hambre y sufrimiento a sus hermanos que residen en la Isla.
-Las medidas también tienen un carácter recolonizador. ¿Cómo las asumen los cubanos en el exterior que se sienten patriotas?
-Las medidas y la política norteamericanas contra Cuba tienen, en efecto, un carácter recolonizador. Van mas allá de la misma Enmienda Platt, porque pretenden derrocar al Gobierno e instalar un procónsul norteamericano en Cuba e imponerle al pueblo un gobierno títere de Washington como en Iraq o en Afganistán. Todos los cubanos deben sentirse ofendidos por eso.
“Cualquiera que apoye al Gobierno de Washington y sus planes en contra de Cuba no puede darse el honor de llamarse cubano.”
-Aún faltan unos meses para las elecciones generales en Estados Unidos. ¿Influirán las medidas en el voto de la comunidad cubana? ¿Podría afectar a los titulados representantes cubano-americanos de derecha en su reelección?
-Las medidas afectarán al voto cubano-americano. Sin embargo, pienso que Bush ganará la mayoría de ese voto. Acuérdense que en Miami viven muchos anexionistas y batistianos que las apoyan. Algunos tienen vínculos terroristas. Ellos controlan los medios de comunicación y gobiernan la ciudad de Miami por la vía de la intimidación y del miedo. No creo que los escaños de los representantes cubano-americanos serán afectados.
“Sin embargo, las aspiraciones republicanas en noviembre pueden ser perjudicadas si el apoyo popular de Bush entre los cubano-americanos cae solo un poquito. Una reducción del voto de estos de más del diez por ciento pudiera darles Florida a los demócratas, y si este partido consigue ganar el estado, gana la Casa Blanca.
“La ironía es que en noviembre seguramente habrá una transición, pero no la que quiere Bush. La transición será de los republicanos a los demócratas, y las medidas de Bush en contra de Cuba pasarán a la historia como uno de los capítulos más bochornosos de la política exterior norteamericana. Mientras, la Revolución Cubana perdurará, porque la verdad y los valores humanos valen más que la mentira y el odio.” |